jueves, septiembre 29, 2005

 

Palabras sólo mancharían la magia

Cómo poder comentar música. Cómo hacerlo sin desbaratar la magia, sin romper el encanto, el embrujo, la sorpresa. Que no pase eso que a uno tanto le dicen lo buena que es una película, y cuando la vamos a ver no cumple la expectativa tan alta que nos habíamos formado...

Quizá lo razonable sea tan sólo despejar la vía, quitar los arbustos espinudos que rodean el castillo. Pero temo que eso también le restaría encanto... No sé... No sé cómo hacerlo para no atornillar al revés, que lo que escriba sólo sea un aviso discreto, porque reconozco que en cierta medida creo que no todos van a enganchar con esto. Bueno, en realidad con cualquier cosa. Pero al mismo tiempo creo que puede haber muchos que engancharían, pero que no han tenido la ocasión de tener algún contacto con esta música. Pues allí apunta esto, a presentar este material a quienes les pueda interesar. Aunque seguramente lo que yo pueda escribir no va a estar a la altura. Sólo serán palabras que mancharán la magia... Pero no me voy a desanimar, ni me voy a complicar demasiado. Simplemente lo voy a hacer, porque para mí será muy gratificante pensar que quizá ayude a que alguien enganche con esto. Porque para mí no fue fácil, pero insistí hasta que lo logré. Es como un espermatozoide en la membrana del óvulo. Sabe que si sigue intentándolo, el premio será ser admitido en el castillo de crear una nueva vida. Yo no aspiro a tanto como crear una nueva, pero sí a compartir una forma de disfrutar más la vida.

¿Qué podría decir que fue mi primera reacción? Desconcierto, sorpresa, el no saber dónde está el norte, y sin embargo tener la certeza que ellos sabían donde estaba, sólo tenía que poner más atención, pero mucha más atención de la que pensaba. Porque en general a mí los temas algo complejos no me son tan difíciles, pero en este caso sí lo era, y por eso también lo sentí como un desafío.

Estructura. Pasa el tiempo y suenan las notas. A medida que pasa el tiempo y las notas, nuestra memoria es puesta a prueba. Cómo retener lo que ya pasó y al mismo tiempo estar atento a lo que ya llega, y atento a lo que pueda venir. Es un ejercicio demandante, al menos para mí, que no tengo buena memoria auditiva.

Mucha de la música que se escucha normalmente en cualquier parte tiene una estructura común, a la que nos hemos acostumbrado, con bloques regulares que se repiten con un cierto patrón. Qué sé yo, estrofas y estribillo, y quizá algún quiebre, pero eso, típicamente eso, nada más. O más bien eso es a lo que yo estaba habituado, y me gustaba. También cada bloque es bastante breve en extensión de tiempo, digerible, fácil de retener. En cambio con esta música mis habilidades quedaron completamente knock out, no daba pie con bola, no lograba retener lo suficiente, no lograba captar el conjunto y poder apreciar la perspectiva. Tenía un molde totalmente inadecuado en que esta música simplemente nunca podría haber encajado. Y no tener un molde adecuado es algo que me desconcierta.

Se necesita tiempo. No es cosa de 4 ó 5 minutos, o al menos en muchos casos no lo es. Pueden ser fácil 9 e incluso 25 en algunos casos. Entonces el molde tiene que ser mucho más largo, y hay que tener paciencia. Aquél que no siente la suficiente curiosidad, no llegará a tener la paciencia necesaria para crear este nuevo molde y poder llegar a apreciar esta música. Porque para mí no fue amor a primera vista, para nada, pero sí me dejó lelo, y eso me gatilló la curiosidad y el desafío de descifrar la maraña, de abrirme camino entre los arbustos espinudos.

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